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LA CRIANZA: UNA GOZOSA IMPOSIBILIDAD

De: Paul Tripp

Eran las once en punto de un domingo por la noche. Salía exhausto y abrumado del estacionamiento del supermercado.Después que dejamos a nuestros cuatro hijos en la cama, mi esposa Luella había descubierto que no teníamos nada en casa para que se llevafather-241423_640ran de comida al colegio al día siguiente. Con una actitud que no podría ser descrita como de alegría, entré al carro e inicié la búsqueda nocturna de comida. Mientras esperaba a que cambiara el semáforo para salir del estacionamiento y dirigirme a casa, reaccioné. Parecía como si me hubieran dado un trabajo imposible de hacer; había sido elegido para ser el padre de cuatro hijos.Es humillante y un poco vergonzoso admitirlo, pero estaba sentado en mi coche soñando en cómo sería ser soltero. No, en realidad yo no quería dejar a Luella y a mis hijos; pero la paternidad parecía abrumadora en ese momento. Me sentí como si no quedara nada más que enfrentar al día siguiente, aparte de mil batallas entre hermanos, mil encuentros de autoridad, mil recuerdos, mil advertencias, mil correcciones, mil momentos de disciplina, mil explicaciones, una y mil veces de hablar sobre la presencia y la gracia de Jesús, una y mil veces ayudar a los niños a mirarse en el espejo de la Palabra de Dios y verse a sí mismos con exactitud, miles “por favor perdóname”, y un millar de “te amo”. Parecía imposible ser fiel a la tarea y tener el tiempo y la energía para algo más.Ahora estoy a punto de escribir algo que puede parecer contrario a la intuición y cuasi-irracional, pero aquí va: ese momento en el coche no fue oscuro y horrible. No, fue un momento precioso de gracia otorgada con fidelidad. Esa noche, en lugar de una carga creciente y cada vez más pesada, mi carga fue levantada. ¿Estoy diciendo que de repente la paternidad resultó ser más simple y más fácil?¡De ninguna manera! Pero algo fundamental cambió esa noche, de lo cual estoy eternamente agradecido.

Hay dos cosas que aprendí esa noche que cambiaron la experiencia de ser padre para mí.1. Me enfrenté al hecho de que yo no tenía capacidad alguna para cambiar a mis hijos. De muchas maneras, completamente inconsciente, me había puesto la carga de su cambio sobre mis hombros. Había creído que por la fuerza de mi lógica, la amenaza de mi disciplina, la expresión de mi cara, o el tono de mi voz… que con todo eso podía cambiar el corazón de mis hijos, y al cambiar sus corazones, cambiar su comportamiento. Diariamente me levantaba en la mañana y trataba de ser el mesías autoproclamado de mis hijos. Cuanto más traté de hacer aquello que no tengo poder para hacer, más me enojé, me decepcioné, me frustré y me desalenté. Fue un gran desastre. Yo era un pastor, pero no podía ver que en mi crianza negué el mismo evangelio que he tratado de predicar fielmente domingo tras domingo. En mi casa, en la medida en que traté de producir el cambio y el crecimiento de mis hijos, actuaba como si no hubiera un plan de redención, no Jesús el Cristo, ninguna cruz del sacrificio, ninguna tumba vacía y sin un Espíritu Santo vivo y activo. Esa noche Dios me abrió los ojos para ver que yo le estaba pidiendo a la ley lo que solo la gracia puede lograr, y así, nunca iba a funcionar.Empecé a entender que si todo lo que mis hijos necesitaban era un conjunto de normas y un padre como juez, jurado y carcelero, Jesús nunca habría necesitado venir.

Me di cuenta de que los cambios fundamentales que se necesitan en el nivel más profundo del pensamiento y el deseo de mis hijos, para llevarlos a cambios duraderos en su comportamiento, solamente sucederían por medio de la poderosa, transformadora y perdonadora gracia del Señor Jesucristo.

Comencé a darme cuenta de que, como padre, no había sido llamado a ser el productor del cambio, sino una herramienta en las poderosas manos de un Dios que es el único que tiene el poder y la voluntad para deshacernos y reconstruirnos de nuevo. Pero hubo otra cosa que aprendí esa noche.

  1. Me enfrenté al hecho de que para poder ser una herramienta de gracia, yo mismo, desesperadamente necesitaba gracia. En un momento de confesar y abandonar mis delirios de autonomía y autosuficiencia, me enfrenté a mi debilidad de carácter, sabiduría y fuerza. Admití a Dios y a mí mismo que no tenía dentro de mí lo que se necesita para hacer la tarea que me tocó hacer.

Yo no tengo la paciencia infinita, perseverancia fiel, el amor constante, y la gracia siempre lista que se necesita para ser el instrumento en la vida de mis hijos que Dios había designado que fuera.

Y en ese reconocimiento, me di cuenta de que yo era mucho más parecido a mis hijos y menos diferente a ellos de lo que había creído.

Al igual que ellos, soy independiente por naturaleza y autosuficiente.

Al igual que ellos, no siempre amo la autoridad y estimo la sabiduría.

Al igual que ellos, a menudo quiero escribir mis propias reglas y seguir mi propio plan.

Al igual que ellos, quiero que la vida sea predecible, cómoda y fácil.

Al igual que ellos, una y otra vez hago que la vida gire en torno a mí.

Me di cuenta de que si alguna vez fuera a ser la herramienta de la gracia que transforma en la vida de mis hijos, necesitaría ser rescatado diariamente, no de ellos, ¡sino de mí mismo! Es por eso que Jesús vino, para que tuviera todos los recursos que necesito para ser lo que Él ha elegido que sea y para hacer lo que Él me ha llamado a hacer.

En su vida, muerte y resurrección previamente me fue dado todo lo que necesitaba para ser herramienta de aquella gracia que rescata, perdona, y transforma.

Esa noche empecé a encontrar gozo en la imposibilidad de todo esto. La tarea es mucho más grande que nuestra capacidad como padres; no somos mesías de nuestros hijos, y no estamos a merced de los recursos de nuestro propio carácter, sabiduría y fuerza.

Nuestros niños tienen un Mesías. Él está con ellos y trabaja en nosotros y a través de nosotros. El sabio Padre Celestial está trabajando en cada uno en esta escena, y Él no nos llamará a realizar una tarea a menos que nos capacite primero para poder realizarla.

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EL EVANGELIO

Por el Anciano Mario Espinosa

OBJETIVO: Motivar al estudio del evangelio para anunciarlo con denuedo

Lea: Romanos 1: 16-17; 3:21-26

INTRODUCCIÓN

Evangelio. El término es una transliteración del griego euaggelion , que significa “buena noticia”. Es la buena noticia del perdón de los pecados y la reconciliación con Dios a través de Jesucristo

Mar 1:14-15 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios  se ha acercado; arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Jesús inicia su ministerio predicando el evangelio del reino de Dios: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios  se ha acercado;arrepentíos,  y creed en el evangelio”. Es un llamado al arrepentimiento y a depositar nuestra fe en Jesús, para poder tener la oportunidad de disfrutar el reino de Dios.

Revisando las Escrituras, podemos ver a Jesús en su vida ministerial, predicando y anunciando el evangelio:

Lucas 8:1 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeaspredicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

Profetiza como Señal antes del  fin Mat 24:14  Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin

Comisionó a sus discípulos  Mar 16:15  Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

¿Cuál es el mandamiento? Predicar, es decir somos llamados a ser instrumentos para anunciar, ¿anunciar qué?,  El Evangelio, las buenas nuevas, ¿a quién?, a todas la criaturas.

Bueno, si este es el mandamiento, si este es el llamado, el de anunciar El Evangelio, ¿Qué tan importante es para ti el tener claridad respecto a este mensaje? ¿Qué tanto tiempo de tu vida cristiana has dedicado para estudiar este mensaje? ¿Cómo asumir esa responsabilidad de ser testigos y de anunciar un verdadero Evangelio?.

Hay alrededor de 109 versículos en el NT que menciona o hablan del Evangelio. En el libro de los Hechos, se evidencia en los discípulos de Jesús el cumplimiento de la gran comisión.

Hechos 8:4  Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

Es la intención de Dios a través de su Palabra,  motivarnos, a que valoremos la verdadera  dimensión de este mensaje, iniciemos un estudio diligente y a través de las Escrituras, nos capacitemos para anunciarlo con denuedo.

Jesús inicia su ministerio con un mensaje de arrepentimiento y fe en el Evangelio, para finalmente comisionarnos a que seamos testigos de este anuncio, ¿no son estos eventos una evidencia de que este anuncio es el mensaje más importante de las escrituras? ¿no serán razones suficientes para motivarnos a estudiar?

Responsabilidad y advertencia al anunciar el evangelio 1Co 1:17  Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio;no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Gálatas 1:8,10 Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 10  Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Anatema. MALDITO (antítesis a la santidad)  APARATADO * DE* JEHOVÁ

La Palabra de Dios, nos instruye a que como testigos,  al anunciar el evangelio, no sea un mensaje en donde involucremos nuestra lógica y nuestra razón, sino que habiendo sido diligentes en su estudio, en calidad de verdaderos hijos de Dios, podamos ser guiados en sabiduría por el Espíritu Santo, no con el ánimo de agradar a los hombres sino a Dios, para poder ser considerados por Él como sus siervos.

La Palabra de Dios nos anima a que este anuncio sea Bíblico, de lo contrario al distorsionarlo, transformarlo o acomodarlo, nos convertiría en  anatemas: malditos. Razón suficiente para motivarnos a escudriñar las Escrituras respecto de este mensaje, y poder convertirnos en esos testigos fieles que el Señor  desea que seamos, conscientes de que por el hecho de ser  un mandato, podemos contar con Su incondicional respaldo.

ESTUDIO BÍBLICO

  1. ARREPENTIMIENTO

El arrepentimiento (griego metanoia, literalmente “cambiar de mente” con una consiguiente modificación de conducta) significa volverse, cambiar: en el N.T. se refiere a volverse del camino del pecado. Somos llamados por Dios para abandonar el pecado. De hecho, Dios manda a todos los hombres en todas partes que se arrepientan de sus pecados

Jesús habló más acerca del cielo que del infierno: Mat 25:30  Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes

Mat 8:12  mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes

¿Por qué arrepentirnos y de qué hay que arrepentirse?

El hombre en el mundo se considera bueno, sin embargo Dios a través de las Escrituras dice lo contrario:

¿Cuál es la condición del ser humano bajo la perspectiva de Dios?

Romanos 3:10-12  Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;; 11  No hay quien entienda,  No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;  No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Isa 64:6  Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

Romanos 3:23  porque  TODOS  pecaron, y están DESTITUÍDOS  de la gloria de Dios

Esta es nuestra lamentable condición sin Cristo, no hay excepción, TODOS somos como suciedad y todas nuestras justicias, todas aquellas obras que considerábamos buenas y que nos hacían ver  buenos; a los ojos del Señor son como trapo de inmundicia.

La RAZÓN: Col 3:23  Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazóncomo para el Señor y no para los hombres;

Sin un nuevo nacimiento, sin arrepentimiento y sin la fe en el Evangelio, aquello que hacemos y que consideramos como “toda buena obra”, lo hemos hecho para nuestros propósitos, para satisfacer nuestro ego y/o buscando mi propia aceptación y la aceptación de nuestro prójimo. No lo hemos hecho para el Señor, no lo hemos hecho para glorificara Dios.

Un religioso y un cristiano, hacen las mismas cosas: Se congregan, hacen cursos bíblicos, diezman, hacen su devocional, profetizan, sacan demonios, hacen  milagros. Sin embargo el religioso va a ser rechazado por Dios Mateo7: 21-23 y es considerado hacedor de maldad.

¿Cuál es la diferencia? el cristiano establece una verdadera relación con Cristo, deposita su confianza en Él, se somete a su Señorío y todo lo que hace es para el Señor, guiado por su precioso y Santo Espíritu, es Dios dirigiendo y controlado su vida. Su motivación es Cristo. La razón porque Él es digno, porque Cristo es digno de toda alabanza, honra y gloria.

Mientras que el religioso lo hace para su propio bienestar, para alimentar su propio ego, y/o para que los demás lo reconozcan, su motivación no es Cristo

¿De qué hay que arrepentirse? Del pecado.  ¿Qué es pecado?  

1Juan 3:4  Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Romanos 3:20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

¿Qué es pecado?  Juan 16:9  De pecado, por cuanto no creen en mí. No creer en Jesús

Dios no nos mide por lo que hacemos o dejemos de hacer. Él nos mide por nuestra fe.

Proverbios 28.13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Si usted nunca ha confesado sus pecados a Dios para apartarse de ellos, ¿Cree que alcanzará la misericordia de Dios?

EL ARREPENTIMIENTO IMPLICA RECONOCER QUE SOMOS PECADORES Y QUE TENEMOS LA NECESIDAD DE SER PERDONADOS

LO QUE NOS DEBE LLEVAR AL QUEBRANTAMIENTO Y AL RECHAZO DEL PECADO

GENERANDO PERDON DE PECADOS

Salmos  51:17  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;  Al corazón contrito y humillado no

despreciarás tú, oh Dios.

Santiago 4:10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Isaías 55:7  Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Hechos 3:19  Así que, arrepentíos y convertíospara que sean borrados vuestros pecadospara que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio

Tengamos en cuenta que:

Santiago 4:6  Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Efesios 2.4-5Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5  aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), Nuestra salvación viene de la misericordia de Dios…

¿Entonces, sin el arrepentimiento, Dios es misericordioso con usted?

Si usted nunca se ha arrepentido, Dios lo resiste. Para experimentar Su misericordia, tiene que llegar delante de Él con una actitud de humildad y de  arrepentimiento

Arrepentirse viene a ser el acto del hombre mediante el cual siente pena y dolor por los pecados cometidos contra Dios, los confiesa, y decide volverse por completo hacia Él para ponerse bajo su señorío.

Si no hay arrepentimiento, no hay salvación

2. EL EVANGELIO 

Pablo da la descripción más completa del evangelio, de la buena noticia:

  1. DEFINICIÓN

1 Corintios 15:1-4: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicadoel cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…”

Nos ilustra un orden  para el nacido de nuevo: Predicado * recibido * perseverar

El mensaje  en 1corintios 15:1-2, nos enseña que el evangelio ya declarado, el cual la escritura nos motiva a  predicar, cuando es recibido por revelación del Espíritu Santo, produce un nuevo nacimiento que se manifiesta en el creyente  reteniéndolo y perseverando. La evidencia de la conversión es el fruto.  Si no hay fruto no hay conversión.

¿Cuáles son las tres partes principales del evangelio según este versículo?

  1. Versículo 3: Que Cristo murió por nuestros pecados

  2. Versículo 4a fue sepultado

  3. Versículo 4b resucitó al tercer día

  1. PROCEDENCIA DEL EVANGELIO

Gálatas. 1:10-12 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. 11  Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12  pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

¿De dónde proviene el evangelio? ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­  Por revelación de Jesucristo.

El evangelio es recibido por revelación, recordemos que como hijos de Dios estamos llamados para anunciarlo, con temor y temblor, no con nuestra lógica ni con nuestros  argumentos, ni con  la pretensión de buscar el favor y el agrado de los hombres, puesto que no seríamos siervos de Cristo.

Debemos reconocer nuestra incapacidad para convencer a los hombres, solo somos instrumentos comisionados para predicar el Evangelio, los resultados son de Dios.

  1. LO QUE  DICEN LAS ESCRITURAS A CERCA DEL EVANGELIO

  1. EL EVANGELIO ES PODER DE DIOS PARA SALVACIÓN.

Romanos. 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

¿Qué es el poder de Dios para salvación del hombre?  El evangelio

  1. EN EL EVANGELIO LA JUSTICIA DE DIOS SE REVELA POR FE Y PARA FE.

Romanos 1:17  Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. El evangelio no se trata de la felicidad (una mejora de vida) sino de la justicia

Proverbios 11.4bMas la justicia librará de muerte. Sólo hay una cosa que nos librará de la muerte: la justicia

  1. EL EVANGELIO ES UN MISTERIO YA REVELADO.

Romanos 16:25-26  Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterioque se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26  pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,

Efesios 6:19  y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

DENUEDO NOMBRE griego parresia denota libertad de habla, pronunciamientos sin reservas, ABIERTAMENTE, CLARAMENTE, CONFIADAMENTE.

  1. EL EVANGELIO ES UNA FUENTE DE LUZ, ESPERANZA,FE, VIDA Y PAZ

2Corintios 4:3-4  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4  en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. FUENTE DE LUZ

Colosenses 1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del  evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.  El evangelio es fuente deESPERANZA

Colosenses 1:21-22  Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22  en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;¿Cuál es nuestra esperanza? Que siendo extraños y enemigos hemos sido reconciliados para   presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.

Hechos. 15:7  Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros  sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del  evangelio y creyesen. El evangelio es fuente de FE

1 Corintios 4:15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en  Cristo Jesús yo os engendrépor medio del evangelio. El evangelio es fuente de VIDA

Efesios 6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. El evangelio es fuente de PAZ

  1. LA MUERTE DEL SEÑOR JESUCRISTO

Santiago 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

¿Si guardares toda la ley, pero si ofendieres en un punto en qué situación te encontrarías? Nos hace culpable de todos.

¡El hombre no es víctima, el hombre es culpable¡

  1. Según los siguientes versículos ¿Por qué murió el Señor Jesucristo?

  1. Romanos 3:23  porque  TODOS pecaron, y están DESTITUÍDOS de la gloria de Dios,

  1. Romanos 6:23 Porque la PAGA del pecado es muerte

Recordemos que Bíblicamente la muerte no es cesación o dejar de existir, la muerte es separación. Esta separación es física y espiritual.

En 1Tesalonisenses 5:23  Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo., no enseña que somos un espíritu, tenemos un alma y habitamos en un cuerpo.

La muerte física es la separación del cuerpo, del alma y espíritu, en donde el cuerpo (Génesis 2:7; 3:19) vuelve a su estado: “pues polvo eres, y al polvo volverás”; y el alma y el espíritu son eternos

(Salmos 16:10)

La muerte espiritual es la separación del Espíritu de  Dios del hombre; a causa del pecado el hombre pierde la comunicación con Dios.

La paga del pecado es muerte  ¡La justicia de Dios demanda la muerte del pecador¡

  1. Romanos 5:6-10 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7  Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. :8  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9  Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10  Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

V6.   Cristo murió por que éramos DËBILES

V8.   Cristo murió por que éramos PECADORES

V10. Cristo murió por que éramos ENEMIGOS

Reconciliación: La reconciliación involucra un cambio para bien en la relación entre dos o más personas, antes distanciadas o enemistadas. En teología, se refiere a un cambio de esta clase en la relación entre Dios y el hombre. Somos por naturaleza “hijos de ira” (Efe. 2:3) y enemigos de Dios (Efe. 2:11-15). Sin embargo, “…fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo…” (Rom. 5:10).

Justificación: Ser justificado es ser hecho o considerado justo. Desde el punto de vista teológico, es un acto divino, por el cual Dios declara al pecador inocente de sus pecados; no que lo sea ahora, sino que es “declarado” o considerado como inocente. Esta justificación no es, sin embargo, arbitraria, ya que se basa en el sacrificio de Jesús, en su sangre derramada: “…siendo ahora justificados por Su sangre…” (Rom. 5:9). Cuando Dios ve al cristiano, lo observa a través del sacrificio de Cristo y lo “ve” como si no tuviese pecado. Esta declaración de inocencia no es gratuita, ya que exige la satisfacción completa de la Ley de Dios: “…sin derramamiento de sangre no hay remisión” (Heb. 9:22). Por el sacrificio de Jesús, “por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida” (Rom. 5:18). En la justificación la justicia de Dios cae sobre Sí mismo, sobre Jesús, que de este modo ganó a la iglesia “por su propia sangre” (Hech. 20:28). Así podemos recibir misericordia y no ser condenados por nuestros propios pecados. También la gracia de Dios es derramada sobre nosotros: recibimos vida eterna. Esta justificación es un don de la gracia (Rom. 3:24), por fe (Rom. 3:28) debido a que Jesús cargó con nuestras culpas (Isa. 53:12).

Redención: Redimir significa rescatar a alguien de la esclavitud. A menudo implica pagar un rescate, un precio que hace posible la redención. Los israelitas fueron redimidos de Egipto. Nosotros fuimos redimidos del poder del pecado y de la maldición de la Ley (Gál. 3:13) a través de Jesús (Rom. 3:24; Col. 1:14). Fuimos comprados por un precio, que fue el del sacrificio de Jesucristo (1 Cor. 6:20; 7:23).

Expiación. Es la cancelación del pecado. La expiación y la propiciación son similares, pero la expiación carece de la connotación de tratar con la ira de Dios, de aplacarla a través de un sacrificio. En general, la propiciación es más amplia: cancela el pecado y aplaca la justa ira de Dios. La expiación es solamente la cancelación del pecado.

  1. 1Pedro 3:18 Porque también Cristopadeció una sola vez porlos pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios,siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

  1. Jesús murió por nuestros pecados. ¿Por qué tenía que morir por nuestros pecados?

Proverbios 17:15  El que justifica al IMPÍO  y el que condena al justo,  Ambos son igualmente  ABOMINACIÓN  a Jehová.

Romanos 3:24  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es  en Cristo Jesús,

Si Dios perdona al pecador, si Dios justifica al impío, no solo sería injusto sino que también se haría abominación.

Surge el problema más grande  en toda la  Escritura (siendo justificados gratuitamente), la razón por la cual tenemos un Evangelio, la razón por la cual Cristo murió.

Si Dios es justo, Él no puede perdonar al pecador. Si Dios es justo Él no puede justificar al impío.

El amor de Dios  es un amor justo, Dios tiene que satisfacer su justicia antes de perdonar al impío.

Esto no quiere decir que haya una regla de justicia más alta que Dios que Él tenga que satisfacer. Quiere decir que dentro de los atributos de Dios está la  justicia, el amor, su inmutabilidad.

Dios no puede negar su justicia para perdonar al pecador, Dios tiene que satisfacer su justicia, es un Dios perfecto en todos sus atributos.

¿Cómo puede Dios perdonar al pecador y no ser injusto? ¿Cómo puede Dios  justificar al impío sin ser abominación?

Alguien tenía que pagar. Para perdonar, Dios tiene que satisfacer su propia justicia, su justicia demanda la muerte del pecador (Romanos 6:23).

Para satisfacer su justicia, alguien tiene que morir en el lugar del  pecador: la propiciación, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el justo por los injustos, sin mancha, sin defecto, sin pecado, se hizo maldición para que tu vida y mi vida fueran hechas bendición y la ira de Dios que tu y yo merecíamos fue sobre él.

Romanos 3:24-25 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es  en Cristo Jesús,  25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para  manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26  con  la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que  es de la fe de Jesús.

Redimir: recordemos pagar un precio por un rescate.

Con la propiciación Dios satisface su propia justicia, y sólo entonces es posible que Él pueda perdonar al impío.

Propiciación. La palabra más importante en la Escritura, respecto al evangelio. El acto de propiciar involucra quitar la ira por medio de una ofrenda. Su significado se superpone con el de Expiar, pero el concepto de Expiación no tiene la connotación de apaciguar la justa ira de Dios contra el pecador.

La propiciación es el sacrificio que satisface la justicia de Dios y por medio de este sacrificio Dios puede ser justo y a la vez perdonar y justificar al impío. Sacrificio que satisface la justicia de Dios y calma la ira de Dios contra el pecador.

1Juan2:2  Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

La propiciación es Cristo, solo Cristo.

Razones de La propiciación:

  • Tenía que ser hombre. La sangre de los animales no tienen el poder de quitar los pecados.

Hebreos 10:4  porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Juan 1:29  El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Sólo la sangre de Cristo tiene el poder de quitar los pecados

  • Tenía que ser Dios (Divino). ¿Por qué tenía que ser Dios?:

  1. Salmo 3:8  La salvación es de Jehová;  Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah.

Isaías 43:11  Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.

Dios no comparte la salvación con nadie.

  1. Tenía que dar su vida. Sólo Dios tiene vida, Cristo tenía vida en sí mismo.

Juan 5:26  Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

  1. Sin pecado, sin mancha, sin defecto1Pe 3:18  Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad  muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

  1. Sólo Dios puede soportar la ira de Dios y resucitar de nuevo

  1. Su sacrificio de un valor infinito. Sólo Dios tiene valor infinito.

  1. Según los siguientes versículos ¿Qué sucedió realmente con Cristo en la cruz?

EN LA CRUZ JESÚS MURIÓ COMO NUESTRO SUSTITUTO

  1. Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

1Pedro2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Según Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Somos PECADORES y destituidos DE LA GLORIA DE DIOS. En la cruz Jesús llevó nuestros pecados, para que nosotros estando muertos en nuestros pecados vivamos a  la justicia. Dios CARGÓ en Cristo el PECADO  De todos nosotros

  1. Éramos merecedores del castigo de la ira de DiosIsa 53:10  Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebelionesmolido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Su Padre lo quebrantó sujetándole a padecimiento. Cristo fue HERIDO por nuestras REBELIONES molido por nuestrosPECADOS el castigo de nuestra PAZ fue sobre ÉL, por su llaga fuimos CURADOS

  1. Estábamos bajo una maldición Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición(porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.

En la cruz Jesús llegó a ser maldición en nuestro lugar

La maldición reduce al que la recibe a un estado de impotencia, como si estuviera amarrado, siendo incapaz de impedir sus efectos. La maldición es un acto reservado sólo  al santo y justo juicio de Dios. Los creyentes no deben maldecir a nada ni a nadie. Romanos 12:14  Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Mat 5:44  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen

  1. Estábamos separados de Dios Romanos 6:23Porque la paga del pecado es muerte.

Mateo 27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? En la cruz Jesús fue  DESAMPARADO por Dios en nuestro lugar.

  1. Juan 19:30  Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Pagó nuestra deuda

Esta frase “consumado es” corresponde a la palabra griega  teletestai, una fórmula usada para la firma de recibos, y que significa “pagado en su totalidad” o “cancelado.” Entonces, Jesús declara que se ha logrado la completa redención en la cruz

  1. Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Estábamos condenados.

Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. En la cruz, Jesús fue Muerto en nuestro lugar, sentencia cumplida:

En la cruz Jesús cargó el pecado de todos nosotros, la ira de Dios que merecíamos fue sobre Él: quebrantado por su Padre sujetado a padecimiento, fue HERIDO por nuestras REBELIONES molido por nuestros PECADOS el castigo de nuestraPAZ fue sobre ÉL por su llaga fuimos CURADOS, se hizo maldición, fue desamparado por su Padre y fue muerto en nuestro lugar.

  1. FUE SEPULTADO

Juan19:40  -42 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. 41  Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. 42  Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. 

  1. LA RESURRECCION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

  1. ¿Por qué era tan importante que Jesús resucitara?

1Corintios 15:12-18 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13  Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14  Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15  Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16  Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17  y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 8  Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

1Corintios 15:32  Si como hombre batallé en Efeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

Si no hay resurrección de muertos tampoco Cristo resucitó y Si Cristo no resucitó vana es nuestra fe vana es nuestra predicación, y somos hallados falsos testigos, por lo tanto comamos y bebamos, porque mañana moriremos

Y lo más grave aún estamos en nuestros pecados, sin esperanza,

  1. Según Lucas 24:36-43

Lucas 24:39-40  Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 40  Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

Cristo resucitó  corporalmente, es decir en espíritu y en cuerpo

  1. Cristo ha resucitado de los muertos, según los siguientes versículos ¿Cuáles son algunas de las consecuencias de la resurrección de Cristo?

Romanos 1:4  que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos

  1. Jesús ha sido declarado el Hijo de Dios con  Poder

Hebreos 1:3   el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

  1. Jesús ha sido exaltado a la diestra de Dios

Mateo 28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el  cielo y en la tierra

  1. Jesús ha recibido toda autoridad en el cielo y en  la tierra                 

Romanos 4:25  el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra  justificación.

  1. Salvación(Justificación) para los que creen

1 Corintios 15:20-23 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de  los que durmieron es hecho. 21  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22  Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23  Pero cada uno en  su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de  Cristo, en su venida.

  1. La resurrección de Jesús es la garantía de la  resurrección  futura de los que creen

Hebreos 7:22-25  Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23  Y los otros sacerdotes  llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24  mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio  inmutable; 25  por lo cual puede también salvar  perpetuamente a los que por él se  acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

  1. Jesús es el sumo sacerdote que intercede por lo  que creen

Hechos 2:32-33 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33  Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre  la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

  1. La promesa del Espíritu Santo para los que creen

  1. EL SEÑOR JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO A LA SALVACIÓN

  1. L a Biblia testifica que la salvación es exclusivamente por medio del Señor Jesucristo

  1. Juan14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí

  1. Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

  1. 1Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

EVIDENCIA DE LA SALVACIÓN

 Mat 7:16-20  Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los  abrojos? 17  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos 18  No  puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.19  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20  Así que, por sus frutos los conoceréis.

 2Co 5:17  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 Juan 15:5  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

 1Pe 4:17-18  Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero  comienza  por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al EVANGELIO de Dios?18  Y: Si el justo con DIFICULTAD se salva,  ¿En dónde aparecerá el IMPÍO y el PECADOR?

No podemos determinar o decirle a una persona si es o no salva.

La mayor evidencia de la salvación es la santificación. Si no hay fruto, si no hay una vida transformada, no hay salvación.

RESUMEN Según Marcos 16: 15-18 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.16  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18  tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

¿Qué responsabilidad tiene el discípulo de Cristo con respecto al evangelio y el mundo?

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura

¿Qué promete la Escritura al que cree en el evangelio? El que creyere y fuere bautizado, será salvo

¿Qué promete la Escritura al que no cree? Mas el que no creyere, será condenado

El Evangelio es  poder de Dios para salvación, en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, el Evangelio es fuente de esperanza, luz, fe, vida y paz  Jesús es SALVADOR, ESPERANZA,LUZ, FE, VIDA Y PAZ.

PREDICAR EL EVANGELIO ES PREDICAR A JESÚS

ANEXO

Romanos 10:9  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11  Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.12  Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13  porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14  ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16  Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17  Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

REFLEXIÓN

El Señor Dijo:

El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios  se ha acercado; arrepentíos,  y creed en el evangelio.

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura

: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Como hijos de Dios, dispuestos a hacer la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos, tenemos un mandamiento por cumplir: predicar las buenas nuevas,  EL EVANGELIO ”….Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” 1 Corintios 15:3-4

Dios en su mensaje demanda el arrepentimiento y que creamos en el evangelio. Invita venir a Cristo con un corazón arrepentido, depositando nuestra fe en Él, para su gloria y beneplácito, porque es merecedor de toda alabanza, honra y gloria, porque Él es digno.

Preguntas: ¿Puedes ver tu pecado?, ¿Aborreces el pecado que amaste? ¿Deseas ser limpio, santo, hijo de Dios?¿Deseas glorificar y honrar a Dios? ¿Es Cristo para ti precioso? Clama a Cristo con arrepentimiento y fe  y Él te salvará, pero ten en cuenta que la evidencia de la salvación es una vida transformada.

NOTA: No puedo dejar de reconocer que han sido las prédicas del hermano Paul Washer acerca del Evangelio, lo que me han influenciado,  motivado, orientado y permitido condensar el presente mensaje.

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Exemple

¿Quiénes son los sujetos del bautismo cristiano?

 Un enfoque diferente

Pastor Nicolás Lammé

Nota aclaratoria: Yo no creo que la doctrina del bautismo infantil sea de la esencia de la fe cristiana. Trabajo con bautistas reformados y reconozco que lo que nosotros tenemos en común es mucho más importante que lo que nos divide. Siempre he dicho que no es sabio en la guerra señalar a sus amigos. No obstante, creo que el bautismo es una doctrina sumamente importante. Yo no crecí como Presbiteriano ni paedobautista.1  Llegué a estas convicciones como adulto. Cuando bautizamos a nuestra primera hija hace casi una década, invité a mi mamá y le pregunté que si ella quería asistir al bautismo de Ester. Me respondió: ¿Quieres decir, dedicación, verdad? Cuando le dije que me había escuchado correctamente, me dijo que no éramos católicos y que ¿por qué bautizaba yo a su nieta? Esa fue la primera vez de muchas que tuve que explicar o defender mi creencia. Este estudio es el producto de mis propias luchas y reflecciones sobre esta doctrina. Se lo ofrezco al lector en el espíritu de hermandad y amor. No tengo deseo de pelear ni de criticar a mis hermanos bautistas en la fe. Les invitoa responder si en algo creen que estoy equivocado. Que el Señor les bendiga a través de este estudio y que haga crecer su Iglesia para honor y gloria de Cristo ahora y por todas las generaciones.

 1. Introducción

El teólogo bautista Fred Malone dice que los teólogos reformados voluntariamente admiten que no existe ningún mandamiento o ejemplo en todo el Nuevo Testamento de un mandamiento positivo de bautizar a los infantes de los creyen- tes.2 Lo que asevera es cierto. Además, los bautistas, debido a su concepto de la iglesia, argumentan que una evidencia demostrable de la participación real de la persona en Cristo es necesaria para bautizarla. La membresía en la iglesia cristiana es una membresía estrictamente espiritual, y estos reciben la ordenanza del bautismo voluntariamente, en obediencia al mandamiento de Jesucristo.3 Los que están investigando la fe y los niños inconversos de los creyentes no tienen derecho a la membresía ni a las ordenanzas de la iglesia. Dice Jeremiah B. Jetter sobre los sujetos adecuados del bautismo:

Si el paedobautismo es una ordenanza divina, obliga a todo padre cristiano. Las escrituras fueron escritas para su instrucción  en la justicia. ¿No extraña que no contienen ninguna informa ción clara con respecto al rito? El deber de los padres israelitas de circuncidar a sus hijos, y el de bautizar a todo creyente, se expresan con suficiente claridad, pues un niño los puede ver por escrito a plena luz; no obstante, el deber de los padres de bautizar a sus hijos sólo se halla por una búsqueda aplicada y una interpretación ingeniosa de las Escrituras, y multitudes hay que no lo pueden encontrar en modo alguno.4

Según estos dos teólogos (y acepto sus conclusiones como representativas de los bautistas en general), ambos aseveran que el único mandato explícito que contiene el Nuevo Testamento es el de bautizar a los adultos confesantes. Los dos acuden al mismo pasaje para dar la evidencia definitiva de un mandamiento explícito para bautizar a adultos. Malone dice:

Los bautistas a menudo rechazan el paedobautismo presbi- teriano, demostrando que la teología pactal de los paedobautistas erróneamente permite que la “buena y necesaria consecuencia” de la circuncisión del Antiguo Testamento obvie la única institución positiva del bautismo en el Nuevo Testamento, a saber, que se le aplica sólo a discípulos.5

Jetter apoya lo que asevera Malone cuando escribe:

El bautismo es una institución positiva o legal. No es obliga- torio excepto por la voluntad divina, y conforme con la revelación de la misma a nosotros. La cuestión al respecto debería ser —no, ¿Qué opinas tú? sino, ¿Qué lees tú? [El bautismo] es lo que Dios quiere que sea —nada menos y nada más. ¿Nos dirigimos, pues, a la ley del bautismo cristiano? Mateo 28:19–20 dice: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñán- doles que guarden todas las cosas que os he mandado”. Toda ley positiva debe ser estrictamente interpretada. El mandamiento de hacer discípulos y bautizarlos difiere en gran manera del manda- miento de bautizar a las personas y después hacerlas discípulos.

¿Cómo entendieron los apóstoles a su gran comisión? “Enseña a todas las naciones, bautizándolas” —no a todas las naciones en masa, a los buenos, los malos o indiferentes, sino a los discípulos instruidos; “enseñándoles” a los discípulos bautizados.6

Tanto Malone como Jetter reconocen que en el todo el Nuevo Testamento, el único mandamiento positivo que esta- blece sin lugar a dudas quiénes son los sujetos del bautismo cristiano, es el mandamiento de Jesús en Mateo 28. Ofrecemos un comentario más de Malone:

El paedobautismo se fundamenta en gran parte en un mal uso de la “buena y necesaria consecuencia”, o inferencia, de los sujetos de la circuncisión del Antiguo Testamento. Sin embargo, el credobautismo fundamenta su doctrina de los sujetos del bautismo sobre una ordenanza positivamente instituida, necesariamente contendida en las Escrituras… Así pues los bautistas pactales se aferran a las palabras mismas, instituidas en las Escrituras, para formular su doctrina de los sujetos del bautismo (i.e. discípulos solamente) en vez de una inferencia posiblemente errónea de los sujetos de la circuncisión. La hermenéutica consistente exige que un sacramento instituido (una ordenanza) se adapte a las pala- bras de institución que se encuentran en la Escritura, inclusive la identificación de sus sujetos. El único bautismo instituido en la Escritura es el bautismo de discípulos solamente. La “inferencia” sola no es capaz de señalar los sujetos “necesarios” del bautismo.7

Los bautistas sostienen tres cosas: 1) no existe ningún mandamiento positivo o directo en todo el Nuevo Testamento que nos exija bautizar a nuestros infantes; 2) Jesucristo mismo, cuando instituyó el sacramento del bautismo cristiano, señaló sólo a los discípulos como los sujetos apropiados de la orde- nanza y que este mandamiento es el único mandamiento positivo que nos dice quiénes son los que tienen acceso al bautismo; y 3) los discípulos son todos aquellos que han dado evidencia suficiente que han sido regenerados por el Espíritu Santo y por eso tienen derecho a ser miembros de la iglesia por medio del bautismo.

Los Reformados y Presbiterianos admiten que el Nuevo Testamento carece de evidencia explícita para la práctica del paedobautismo. Berkhof dice,

Debe decirse desde el principio que no hay un mandato explí- cito en la Biblia para bautizar a los niños, y que no hay un solo ejemplo en el que con toda claridad se nos diga que los niños fueron bautizados.8

También dice que “el Nuevo Testamento no contiene evidencia directa para la práctica del bautismo infantil en los días de los apóstoles”9 Estas dos admisiones son sorprendentes. En vista de todo lo anterior, planteo la siguiente pregunta: Si no hay ningún mandamiento positivo en todo el Nuevo Testamento de bautizar a los niños de los creyentes, ¿por qué lo hacen los paedobautistas? ¿Estamos por encima de las Escrituras?

 2. Defensas tradicionales de la práctica del paedobautismo

Antes de continuar, vale la pena repasar en breve los argumentos tradicionales en defensa de la práctica del paedo-bautismo. En breve, la siguiente lista es un resumen de los argumentos tradicionales a favor del paedobautismo. Tomen en cuenta que estos son resúmenes y no argumentos completos. Es posible que en ciertos casos sean simplificaciones inade- cuadas de argumentos más complejos. Por eso, ninguno debe juzgar la validez de ninguno de los siguientes argumentos con base en el presente resumen.10

1. La continuidad del pacto: Se argumenta que el pacto hecho con Abraham, siendo un pacto espiritual, fue señalado y sellado por medio de la circuncisión. La circuncisión era un rito con significado espiritual y les fue aplicada a los infantes varones y a todo varón que pertenecía a la familia. Este pacto sigue vigente y, según Berkhof, es “en esencia idéntico con el (nuevo pacto) de la presente dispensación”.11 Porque así lo quiso Dios, los infantes participaban de los beneficios del pacto y por eso recibían la señal y sello de la circuncisión. Ya que en la nueva dispensación, el bautismo ha venido a sustituir a la circuncisión, los mismos sujetos de la circuncisión bajo en Viejo Pacto son los mismos bajo el Nuevo (Col. 2:11–12). De igual manera, los niños del Nuevo Pacto reciben la señal y sello de Cristo que es el bautismo cristiano.

2. Bautismos familiares:  En el libro de hechos, repe- tidas veces vemos que los apóstoles bautizan a familias enteras (Hch. 16:15, 33; 1 Cor. 1:16). Si bien no se dice explícitamente en ninguna parte que estas familias contenían niños, se argumenta que es muy probable que sí. Es difícil creer que en todas estas familias no hubiera ningún niño. También es difícil creer que los apóstoles, sin mencionar nada, excluyeran a los niños que hubiera del bautismo cristiano. Berkhof también dice: “si los había, resulta moralmente cierto que ellos fueron bauti- zados juntamente con sus padres. El Nuevo Testamento, ciertamente, no contiene evidencias de que personas nacidas y crecidas en familias cristianas no hayan sido bautizadas y no hayan profesado su fe en Cristo sino hasta que llegaran a los años de discreción. Ni hay la más ligera alusión a práctica semejante”.12

3. La historia de la Iglesia cristiana: Es claro que desde

muy temprano, la Iglesia bautizaba a los niños. Orígenes dice  que el bautismo de los infantes era una tradición apostólica, “Porque pasaba esto también, que la iglesia tenía desde los apóstoles una tradición (o una orden) de bautizar también a los niños”.13 Berkhof también observa que en el Concilio de Cartago (253 d.C.), la disputa era si los niños debían o no ser bautizados antes de los ocho días. Berkhof asevera que la legitimidad del bautismo infantil no se ponía en disputa hasta los anabaptistas en los tiempos de la Reforma Protestante.14  Mientras que la historia y la tradición de la iglesia tienen mucho peso, todos reconocen que sólo porque una práctica tiene pedigrí no significa que sea bíblica y legítima. Mientras que los varios ejemplos históricos prestan peso a una práctica, por si sola, no es un argumento definitivo.

4. Mateo 19.14: “Pero dijo Jesús: Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Varios teólogos reformados acuden a este texto para decir que porque Cristo invita a los niños a ir a él, por tanto los debemos bautizar. Por sí solo, es posible que no haya un argumento más débil a favor del bautismo de los niños. Este texto es, sin lugar a dudas, precioso y significa mucho para nuestros hijos, pero difí- cilmente nos otorga una base sólida para el bautismo de los infantes.

5. Hechos 2.38–39: En este texto, Pedro predica en el día de Pentecostés: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Para muchos, este texto es inconquistable e irre- futablemente enseña que las promesas del pacto también pertenecen a los niños de los creyentes. No obstante, aunque este texto pareciera ser inatacable, un hermano bautista me respondió una vez que lo que Pedro dice es que la promesa del evangelio es para los judíos, sus hijos y los gentiles (a saber, los que están lejos). Aunque yo argu- mentaba que no podía ser el caso porque Pedro todavía no entendía el verdadero alcance del Evangelio, mi amigo quedó poco convencido. No obstante, este texto ha sido una parte importante del argumento paedobautista para demostrar que los niños de los creyentes también son reci- pientes de las promesas y por tanto deben ser bautizados.

6. 1 Cor. 7.14: Pablo dice aquí que los hijos son santos por causa de un padre que es creyente. Parece que Pablo se refiere a la distinción entre lo limpio y lo inmundo, tal como se halla en la ley. En otras palabras, los niños de este padre no son iguales a los del mundo, sino que son separados en virtud de la fe de su padre. Se ha usado para mostrar que los hijos de un creyente son especiales y no comunes como los niños de los incrédulos. Por tanto Dios los está llamando, incluso desde la infancia, y por eso deben ser bautizados.

Sin duda, hay otros argumentos que no incluí y no dudo que los argumentos que acabo de repasar son insuficientes e incompletos. Lo que quiero observar es que estos argumentos constituyen un grupo de argumentos tradicionales dirigidos a favor del paedobautismo. No obstante los miles de páginas que han sido redactadas para publicar detalladamente estos argumentos, hay muchos que todavía no están convencidos. La verdad es que ninguno de estos argumentos por sí solo tiene la capacidad de sostener la práctica del bautismo de infantes. Como un conjunto son más eficientes. Sin embargo, son confrontados con un gran número de argumentos en su contra. Si bien los teólogos paedobautistas han redactado cientos de miles de páginas que cabal y expertamente contestan las objeciones de los credobautistas, el esfuerzo ha resultado en gran medida infructuoso.

Para muchos, no les satisface ningún argumento en pro del bautismo de infantes a menos que haya un mandamiento explícito a su favor. Como me dijo un amigo bautista reformado: Es posible que me convenza. Pero sólo si me puede mostrar en la Biblia donde Jesús o uno de los apóstoles lo manda. Acepto el reto. Pero primero, contestemos unas cuantas preguntas preliminares.

3. Preguntas preliminares

Antes de abordar el tema de los sujetos, o recipientes, del bautismo, tenemos que poner en claro unos cuantos términos o conceptos claves.

3.1. ¿Qué es un sacramento?

La ordenanza del bautismo es uno de los únicos dos sacramentos que tiene la iglesia cristiana.15 Por esta razón es bastante importante que definamos qué es un sacramento. El catecismo menor de Westminster dice que “un sacramento es una ordenanza sagrada instituida por Cristo; en la cual, mediante signos perceptibles, Cristo y los beneficios del Nuevo Pacto, son representados, sellados y aplicados a los creyentes” (1 Cor. 1:23, 26; Mt. 26:26–28; 28:19; Mr. 14:22–25; Lc.22:19–20; Gn. 17:7–10; Éx. 12; Gl. 3:27; 1 Cor. 10:16–17; 11:23, 26)16. Si un sacramento así se define, como una orde- nanza instituida por Cristo mismo, entonces el bautismo sí es un sacramento y no es opcional, sino obligatorio para todo creyente, en obediencia a Cristo mismo. Pero ¿dónde instituye este sacramento para ser observado en la iglesia cristiana hasta el fin del mundo?

3.2. ¿Dónde instituye Cristo el sacramento del bautismo cristiano?

Tanto bautistas (i.e. Malone y Jetter, et. al.) como los paedobautistas reconocen que Cristo mismo instituyó el sacra- mento del bautismo en Mateo 28:16–20 (en particular v19) cuando comisionó a sus discípulos, enviándolos ahora como apóstoles, investidos de toda la autoridad de Cristo para hacer discípulos, bautizándolos en el nombre del Dios trino y enseñándoles todo lo que Cristo les había enseñado. Este texto es la institución, el comienzo, la fuente de autoridad divina para nuestra práctica actual del bautismo en la iglesia cristiana. Nadie discute que aquí Jesús instituye la práctica.

3.3. ¿Qué significan las palabras de Jesús en Mateo 28:19?

Cristo instituyó el sacramento del bautismo cristiano con las siguientes palabras: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;…” ¿Qué quería decir Jesús con estas palabras y cómo las entendían los apóstoles?

Primero, una traducción alternativa de estas palabras sería:

“Por lo tanto, habiendo ido,17  hagan discípulos a todas las naciones (o gentiles, paganos), bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todo lo que les mandé…”

El valor de esta traducción es que nos permite ver con bastante claridad el verbo principal de la comisión, aislado del resto de la oración. No es: ir, bautizar o enseñar. Todas estas son actividades  que hacemos mientras que realizamos el mandamiento principal de la comisión apostólica: “Hagan discípulos”. ¿Cómo funcionan los otros elementos (ir, bautizar y enseñar) con respecto al mandamiento de hacer discípulos? Los tres elementos, ir, bautizar y enseñar18  son participios adverbiales en griego. Un participio adverbial califica al verbo y concuerda con el sujeto en género, número y caso.19

El contexto implicaría que estos participios adverbiales son participios modales, es decir, participios que describen la manera en la que la acción del verbo principal se realiza. Quiero aclarar, estos participios no son instrumentales. Los discípulos no se hacen por medio del bautismo o por la enseñanza. El bautismo y la enseñanza describen la manera del discipulado, o la vida del discípulo. Las palabras de Jesús nos dejan en claro la manera de la comisión apostólica. Los apóstoles, yendo a todo el mundo, tenían que hacer discípulos de Jesús, bautizándolos en el nombre del Dios trino y enseñándoles toda la voluntad divina, tal y como Jesús se la entregó (1 Cor. 15:3).

3.4. Según Jesús, ¿Quiénes deben recibir el bautismo cristiano?

Pareciera lo más claro y evidente que Jesús, cuando instituyó el sacramento del bautismo cristiano, nos dijo sin lugar a dudas quienes son los sujetos del bautismo: los discípulos. ¿Estamos de acuerdo, entonces, con Malone y Jetter? ¿No derroca por siempre el argumento de los paedobautistas de que los niños de los creyentes también tienen derecho al bautismo? Sí, no y no. Sí estamos de acuerdo con Malone y Jetter que “la única institución positiva del bautismo en el Nuevo Testamento” es la de bautizar “sólo a discípulos”.20 Junto con Malone, nos aferramos a las mismas palabras de las Escrituras21  y confesamos con él que “El único bautismo instituido en la Escritura es el bautismo de discípulos solamente”.22 En este sentido, vamos de la mano con Malone y Jetter. Sin embargo, esto no quiere que tengan razón en cuanto a que los niños son excluidos de facto de la ordenanza del bautismo. Tampoco estamos de acuerdo con ellos que sólo adultos confesantes sean discípulos. Si se puede demostrar que la Biblia considera a los niños como discí- pulos también, entonces lógicamente también tienen derecho al sacramento del bautismo que Jesús mismo manda aplicar a todos los discípulos.

 4. ¿Quiénes son discípulos?

Ya hemos dicho que el bautismo no hace que alguien sea un discípulo. Es más, son sólo los discípulos quienes pueden ser bautizados. Nos es preciso plantear la pregunta: ¿Quiénes son discípulos?

4.1. ¿Qué es un discípulo?

La palabra discípulo, μαθητής en griego, aparece por lo menos 250 veces en el Nuevo Testamento, solamente en los Evangelios y Hechos. Tampoco aparece en la Septuaginta. No obstante, aunque el término no aparece sino en los Evangelios y Hechos, nadie puede negar que toda la Biblia está repleta del concepto del discipulado. De todos modos, por el momento, nos limitaremos a los Evangelios y Hechos para establecer el significado del término μαθητής (discípulo).

En primer lugar, el significado básico de la palabra μαθητής es: seguidor, alumno o pupilo.23 En los Evangelios, el uso de la palabra denota, en casi todos los ejemplos,24 los hombres que se unieron a Jesús como su Maestro o Señor.25 Este discipulado no era meramente externo, sino que también tocó toda parte de su vida, física y espiritual. En los Evangelios, los discípulos de Jesús incluían a todos los que él llamó. Incluían a los doce (οἱ δώδεκα) además de muchos más que le seguían. La Biblia da los siguientes ejem- plos de quienes eran los discípulos de Jesús:

1.   Los doce eran sus discípulos (Mt. 10:1; 11:1; 20:17)

2.  El hombre que quería enterrar a su padre antes de seguir a Jesús se llama “otro de sus discípulos”. (Mt. 8:21)

3.   Muchos otros que le seguían por un tiempo durante su ministerio terrenal, los cuales se distinguen de los doce ( Jn. 6:60–71).

4.   Jesús mismo escogió a Judas Iscariote aunque sabía que

era diablo ( Jn. 6:70).

5.  Los 72 que Jesús envió (Lc. 10:1)

Hay otros ejemplos también de los que seguían a Jesús y se consideraban como discípulos. Por ejemplo, en Lucas 6:17, “Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitud de sus discípulos, y una gran muche- dumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón” (BLA, énfasis mío). Es evidente que aunque Cristo había escogido a los doce para ser sus discí- pulos más íntimos (y de entre ellos escogió a un grupo aún más pequeño), él tenía muchos discípulos que le seguían y aprendían de él. Al final, aunque eran discípulos, todos lo abandonaron, inclusive los doce. Es interesante que Lucas haya hecho uso del término μαθητής hasta el capítulo 22:45 de su Evangelio, cuando Jesús es arrestado en el huerto, y no vuelve a usar el término hasta Hechos 6:1, refiriéndose a la comunidad de los creyentes. ¿Puede ser que habiéndolo aban- donado, traicionaron a su maestro y dejaron de ser, en los ojos de Lucas, discípulos, hasta que Cristo después de su resurrección los restaura a sí mismo?26

Los discípulos de Jesús eran bastante diferentes de los discípulos de los filósofos griegos y de los rabinos judíos. Los discípulos griegos y judíos se unían a sus maestros, los cuales representaban una tradición o enseñanza filosófica, y la meta era llegar a superar al maestro, ser maestros ellos mismos y tener sus propios discípulos. Pero en el caso de los discípulos de Jesús, no se unieron a una tradición ni a una enseñanza, sino a una persona. Cristo llamó a sus discípulos a seguirle a él y eso los distinguía de los discípulos de cualquier otro rabí o maestro.Hay una característica más de los discípulos de Jesús que los distinguen de los discípulos de los griegos o de los rabinos judíos. A diferencia de ellos, los discípulos de Jesús no iniciaban debates con su maestro. Sólo sus enemigos enta- blaron debates con Jesús. Los discípulos de Jesús eran “oyentes” y él les enseñaba su Palabra. Ellos sólo le hacían preguntas cuando no entendían lo que había dicho.27 La única postura apropiada para los discípulos de Jesús era una de obediencia. Si ellos permanecieran en su Palabra, serían sus discípulos y conociendo la verdad, serían libres ( Jn. 8:31). Jesús no tenía par. No era posible que sus discípulos le superaran. Era único y sus palabras eran palabras de vida. Para ser su discípulo, tenían que recibirlo tanto a él como sus mandamientos. Ningún otro maestro en la Antigüedad exigía esta clase de fe de sus seguidores.

4.2.  Conclusiones preliminares

De lo anteriormente dicho, concluimos que:

μαθητής no es sinónimo de regenerado: Sería un error creer que solamente los regenerados son discípulos. Bíblicamente sólo los regenerados son de verdad discípulos espirituales de Jesús. No obstante, no debemos ser más papistas que el Papa o más bíblicos que la Biblia. Pues, la Biblia misma, como hemos visto, aplica el término μαθητής a una gran variedad de personas. Por ejemplo, los doce son μαθηται (discípulos), pero Judas Iscariote era un diablo, traicionero y reprobado. No era regenerado y sin embargo, Jesús mismo lo llama discípulo. Ya vimos que había mucha gente que seguía a Jesús y la Biblia los llama “discípulos”. No obstante, lo abandonaron. Es posible que alguien sea un discípulo externamente, sin ser regenerado (¿todavía?) por el Espíritu Santo de Dios. En este contexto, vale la pena notar que Jesús, en Mateo 28, no les dice a sus discípulos: “Id y convertid a las naciones, bautizándolos…”. Más bien, dice, “haced discí- pulos”. La iglesia no puede regenerar ni convertir a nadie. Esa es la tarea de Dios el Espíritu Santo. La iglesia, con su tarea apostólica, sólo puede hacer discípulos. La tarea de regeneración y conversión pertenece a Dios. Es posible, aunque no tiene que ser el caso, que muchos sean discípulos antes de ser regenerados.

No se requiere que alguien tenga un conocimiento completo o maduro para ser un μαθητής: Los discípulos aprendieron de Jesús por tres años y todavía la Biblia nos dice que ellos mismos no entendían muy bien su enseñanza (hasta después de su resurrección). La Biblia nos dice que ellos creían en Jesús: “manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él” ( Jn. 2:11). Pero esto dice la Biblia justo después de su milagro en la boda de Caná. La verdad es que tenían muy poco conocimiento verdadero de su naturaleza, su persona o su obra. Siempre Juan nos recuerda: “Sus discípulos no entendieron esto al principio” ( Juan 12:16; ver también 16:19ss). Ellos no podían haber articulado las doctrinas de gracia, y mucho menos una soteriología sistemática. Su fe consistía en una confianza en la persona de Jesucristo que era el Mesías prometido. No fue hasta después de su resurrección que entendieron todo lo que su Maestro les había dicho en cuanto a sí mismo. Los doce discípulos, llamados y aceptados por Jesús como discípulos, no podrían hoy ser recibidos y bautizados en muchas igle- sias contemporáneas que exigen, en vez de una fe sincera en Jesús, un conocimiento intelectual maduro de las doctrinas de la gracia. Sin embargo, bíblicamente hablando, este cono- cimiento maduro o desarrollado no era lo que caracterizaba a los discípulos de Jesús.

4.3.  Los discípulos en el libro de los Hechos

En Hechos, Lucas hace uso del término μαθητής como sinónimo de cristiano o de un miembro de la comunidad cristiana. Por ejemplo:

En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria… Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. (Hechos 6:1, 7) Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión:… (Hechos 9:10) Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. (Hechos 11:26) De Hechos 6:1 al 21:16, discípulo y cristiano son sinó- nimos. Muchas veces se refiere a los discípulos, hablando de todos los cristianos de un lugar (p.ej. Hch. 21:24).

4.4. ¿Eran los niños también considerados como discípulos?

Los primeros cristianos se llamaban discípulos y este término se aplicaba a toda la comunidad, tanto a adultos confesantes como a sus hijos. Ya hemos visto que un conocimiento maduro de las doctrinas de Dios no era un requisito para ser un discípulo de Jesús. ¿Será que los niños también son incluidos?

En Hechos 16:1 dice:

Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego.

Timoteo, como adulto, se llama un discípulo y según hemos visto, por este término Lucas nos quiere señalar que era un cristiano. Pero planteamos la pregunta: ¿cuando comenzó a ser discípulo? En 2 Timoteo 3:14–15 aprendemos que Timoteo era un discípulo desde su infancia:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Un discípulo es un oyente, un alumno, un pupilo, alguien que aprende a caminar en las sendas del Señor. Para algunos, esta jornada no comienza hasta que son adultos. Pero para otros, como Timoteo, comienza en su infancia. Es decir, algunos llegan a ser discípulos por conversión y otros por nacimiento.

A los que nacen en la vida del discipulado, los padres tienen la especial obligación de llevarlos a Jesús, de darlo a conocer a su familia, y de caminar con su familia en la fe (Mt. 19:14). Pablo le dice a Timoteo que esta fe que tiene es su herencia, porque la aprendió de su abuela y de su madre, dos mujeres dedicadas a Dios: “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (1 Tm. 1:5). Pablo instruye a los Padres a hacer lo mismo que estas mujeres:

Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. (Ef. 6:4)

Nuestros hijos nacen en una vida de discipulado. Pablo nos enseña que debemos discipular a nuestros hijos en la fe que es en Jesús. Este concepto que tiene de nuestros hijos, el de discípulos de Cristo desde su infancia, no es novedoso y tampoco es propio del Nuevo Testamento. Es un concepto bien arraigado en las páginas del Antiguo Testamento y Pablo se lo aplica a los hijos de los creyentes.28  Lo siguiente es el testimonio del Antiguo Testamento respecto a los deberes de los padres hacia sus hijos:

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. (Gen. 18:19)

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. (Dt. 4:9)

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. (Dt. 6:6–9)

Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. (Dt. 11:19–21)

Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apre- sure tu alma para destruirlo. (Prov. 19:18)

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Prov. 22:6)

4.5.  Nuestros hijos son discípulos

En vista de tanta evidencia bíblica, sería difícil negar que nuestros hijos fueran discípulos. Es cierto que no tienen, en su edad tierna y su inmadurez de la juventud, un conocimiento intelectual muy bien formado o maduro de las cosas de Dios. Pero, por eso son considerados discípulos. Es nuestro trabajo instruirles en el camino del Señor. Como hemos dicho, discípulo no es sinónimo de regenerado. La obra de regeneración es de Dios y el Espíritu actúa y obra donde y cuando quiera. Nosotros sólo podemos ver los frutos de la obra del Espíritu en la vida de nuestros hijos, igual que la vida de cualquier adulto confesante. Nos toca a nosotros ser fieles en instruir y guiar a nuestros hijos según Dios nos manda. Nuestros hijos le pertenecen a Dios y nos son dados en confianza para ser llevados a Jesús en su evangelio. Este es el camino del discípulo.

5. Los niños  y el bautismo

Hay muchos asuntos que no tenemos espacio de abordar en este estudio. Por ejemplo, no podemos hablar del modo y del significado del bautismo. Sin embargo, debemos hacer unas observaciones con respecto al bautismo y su significado para nuestros hijos.

Primero, siendo nuestros hijos discípulos, tienen el derecho al bautismo cristiano, según el mandamiento de Jesús cuando instituyó el sacramento. Esto no es extra-bíblico ni depende de argumentos que carecen de un mandamiento positivo en la Biblia. Tenemos un mandamiento positivo de bautizar a todos aquellos que son discípulos, sean adultos confesantes o hijos de los mismos.

Segundo, todos, bautistas y presbiterianos, podemos concurrir en que el bautismo es el rito de iniciación. Por el bautismo, los  adultos y los niños entran pública y oficial- mente en la iglesia visible, es decir, en la comunidad visible de los creyentes. Siendo nuestros hijos discípulos, tienen derecho de ser reconocidos como tales pública y oficialmente, no por alguna invención nuestra, sino por las ordenanzas que el Señor ha establecido en su palabra con ese fin. Es por eso que no estamos de acuerdo con la práctica bautista de dedicar a los niños, la cual carece de cualquier manda- miento positivo en todo el Nuevo Testamento y goza de menos apoyo escritural que los argumentos tradicionales para el paedobautismo.

Tercero, no queremos confundir la fe sencilla en Cristo con la madurez intelectual. Vern Poythress dice:

Es fácil enfatizar indebidamente la aprehensión intelectual y verbal de la verdad. Cuando observamos a los niños, esperamos naturalmente que su aprehensión intelectual de la verdad de Dios crezca, y que su fe madure. Alentamos tal crecimiento. Nuestras esperanzas y nuestros ánimos son bien apropiados. No obstante, si nosotros hacemos que la madurez intelectual sea equivalente a la esencia de la fe, cambiamos la salvación del don gratuito de Dios en la propiedad de aquellos que poseen las credenciales inte- lectuales correctas.29

Debemos tener más cuidado cuando evaluamos la profesión de fe de alguien. Por ejemplo, un niño de seis años no va a dar el mismo testimonio de fe en Jesús que un niño de once o un muchacho de dieciocho.  El evangelio es tan sencillo que los niños muy pequeños lo pueden entender a su nivel y hablar con sus padres y pastores (si no son dema- siado tímidos) sobre lo que ellos entienden. La fe que un niño tiene en Cristo no debe despreciarse sólo porque no se parece a la fe más madura de los padres. No debemos confundir un conocimiento maduro del contenido de nuestra fe (lo cual es muy importante) con el movimiento del corazón que descansa en y mira a Jesús, el Salvador de nosotros y de nuestros hijos.

Finalmente, no quiero desestimar los otros argumentos tradicionales a favor del paedobautismo. Son valiosos y tocan temas muy importantes para la fe cristiana, y en particular para la fe reformada. Pero, se debe notar que el presente argumento a favor del paedobautismo no depende de la teología del pacto (por lo menos de manera explícita), ni de especulaciones sobre quiénes eran los miembros de las familias que fueron bautizados en el libro de Hechos.

A pesar de lo que el lector piense de estos y de los otros argumentos tradiciones (que sí son importantes), sólo tiene que hacerse una pregunta muy importante: ¿Es mi hijo un discípulo de Cristo? Si usted contestó que sí, no tan solo tiene el deber de enseñarle, según el mandamiento de Dios, toda la santa voluntad de Dios para su salvación y vida, sino que también, según el mandamiento de Jesús, tiene el deber de bautizarlo para que sea públicamente reconocido como un discípulo, apartado del mundo para el servicio a Dios.

Referencias:

1. Un paedobautista es alguien que cree en el bautismo de infantes. Un credobautista cree que solamente aquellos que tienen suficientes años para hacer una profesión pública de su fe en Cristo deben ser bautizado.

2. Fred Malone, Infant Baptism and the Regulative Principle, http://www. founders.org/journal/fj35/article1.html.

3. Jeremiah B. Jetter, Baptist Principles Reset: Believer’s Baptism, Southern Baptist Journal of Theology Volume 2, 1 (Lousville, KY: Southern Baptist Theological Seminary, 1998), 17-29.

4. Ibid., 26.

5. Malone, Infant Baptism.

6. Jetter, 24.

7. Fred A. Malone, The Subjects of Baptism, Reformed Baptist Theological

Review. The Reformed Baptist Theological Review Volume 2. Owensboro, KY: Reformed Baptist Theological Review, 2005, 58.

8. L. Berkhof, La teología sistemática, 756.

9. Ibid., 758.

10. Esta lista es resumen de las bases bíblicas que nos da Berkhof en su teología sistemática.

11. Ibid., 756.

12. Ibid., 758.

13. Ibid., 759.

14. Ibid.

15. Por supuesto, Roma reconoce siete, pero históricamente el protestan-

tismo ha rechazado la enseñanza de Roma al respecto y sólo reconoce dos:

1) el bautismo y 2) la Santa Cena.

16. Todas estas referencias son las que provee el CmW para  apoyo escritural.

17. El participio πορευθέντες es aoristo, pasivo, participio, masculino, nomi- nativo, plural. Como participio aoristo, indica un tiempo anterior al verbo principal. Es posible que el participio tenga la fuerza de un imperativo, pero si esto es el caso, es un imperativo subordinado al verbo principal que sí está en modo imperativo, μαθητεύσατε, hagan discípulos.

18. πορευθέντες (yendo), βαπτίζοντες (bautizando) y διδάσκοντες (ense-

ñando) todos son: participios, presentes, activos, del plural, nominativos, masculinos. Todos concuerdan con el sujeto del verbo principal que en esta oración es tácito (ustedes, ὑμεις).

19. Chapman, Benjamin and Gary Steven Shogren. Greek New Testament

Insert. 2nd ed., revised. Quakertown, PA: Stylus Publishing, 1994.

20. Malone, Infant Baptism.

21. Malone, The Subjects of Baptism, 58.

23. Swanson, James. Dictionary of Biblical Languages With Semantic

Domains : Greek (New Testament). electronic ed. Oak Harbor: Logos

Research Systems, Inc., 1997.

24. A veces, la Biblia habla de los discípulos de Moisés, os de los fariseos o de los de Juan el Bautista.

25.  Theological Dictionary of the New Testament, ed. Gerhard Kittel, Geoffrey W. Bromiley and Gerhard Friedrich, electronic ed. (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1964-).

27. Ibid.

28. Un nota interesante es que las palabras ben (Nb’) y juios (υἱός), las cuales significan “hijo” en hebreo y griego, ambas son usadas como sinónimos de discípulo. Por ejemplo, los hijos de los profetas del AT habrían sido iguales que los discípulos de los fariseos y muchas veces en la Antigüedad, el hijo se refiere al discípulo. Pedro refiere a Marcos como su hijo (1 P. 5:13) y Pablo también dice sobre Timoteo: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Tm. 2:1). Lo que es importante notar es la rela- ción tan natural que los conceptos de discípulo e hijo sostienen.

29. Vern Sheridan Poythress, Indifferentism and Rigorism in the Church: With Implications for Baptizing Small Children, Westminster Theological

Journal Volume 59, 1 (Philadelphia: Westminster Theological Seminary, 1997), 18-19.

Publicado con permiso del Autor Pastor Nicolas Lamme

Articulo extraído del Boletín de la CLIR “Reforma Siglo 21” Altamente recomendado http://www.clir.net 

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Salmo 121

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre."

Bible Verse of the Day

Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.