“Una vez salvo siempre salvo”Por nuestra hermana Adriana Espinosa

Posted on abril 10, 2023

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Salmo 121

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre."

Bible Verse of the Day

Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
Exemple

“Una vez salvo siempre salvo”Por nuestra hermana Adriana Espinosa

Desafortunadamente entre los cristianos de hoy en día, existen muchas controversias doctrinales que han llevado a las iglesias a caer en el error y en la apostasía, y por esto se encuentran preguntas como: ¿qué pasa con los cristianos que expresaban una fe en Cristo, y luego se apartan y repudian esa fe?, ¿o que les dicen que serán salvos por medio de una oración de fe?, ¿se puede perder la salvación o más bien, se puede caer del estado de gracia parcial o definitivamente?.

Estos interrogantes serán los que se resuelvan a través de este estudio, y para ello se utilizará, evidentemente la palabra de Dios y la Confesión de Fe de Westminster (CFW), donde en su capítulo 17, se resume el concepto reformado de lo que algunos tienden a llamar la Seguridad Eterna, donde ésta afirma que, un verdadero creyente no puede caer ni total, ni definitivamente del estado de gracia. O sea “una vez salvos, siempre salvos”, se pretende reforzar la evidencia de esta afirmación respaldada con argumentos contundentes encontrados en la Sagradas Escrituras.

I. Argumentos que defienden la doctrina de “una vez salvos, siempre salvos”.

En realidad esta doctrina, según la CFW es llamada la doctrina de la perseverancia y de la seguridad de los santos, este capítulo enseña lo siguiente: A. Primer párrafo: Que el creyente verdadero, cuando ha sido ya regenerado y justificado por Dios, nunca caerá total ni finalmente de la gracia, sino que perseverara en ella hasta el fin.

Según el griego meno la palabra perseverar significa morar, permanecer, continuar; prosmeno, permanecer aún más, empleado metafóricamente para indicar la adhesión a una persona, una lealtad persistente, y la continuación de algo, p.ej. perseverar en la gracia de Dios1. Teniendo en cuenta la definición anterior y el primer párrafo de la CFW, se puede deducir que, Dios en su plan de salvación tenía un propósito eterno para su pueblo: Los eligió desde la fundación del mundo, los redimió a través de su hijo Jesucristo y los regenera en el poder del Espíritu Santo. Por tanto, un creyente verdadero que ha sido redimido por Cristo y regenerado por el Espíritu Santo su convierte en un cristiano genuino, santo y nunca retrocede y siempre persevera hasta el fin.

En las sagradas Escrituras en la epístola de Pablo a los Filipenses, él les expresa confianza no solo en el gozo por la gracia de Dios, sino que les dice que perseveraran en esa gracia hasta que su salvación sea completa, “el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionara hasta el día de Jesucristo”, (Fil. 1:6) la biblia lo enseña claramente. Si El comienza una buena obra la finaliza. Sin embargo se debe aclarar que Dios esta obra la comienza en sus elegidos, santos a los que creen sinceramente que Jesus es su salvador.

La seguridad de fe en la doctrina reformada asegura que, los creyentes por la gracia de Dios a través de su hijo Jesucristo, han recibido el perdón total de sus pecados y heredaran la vida eterna. Increíblemente el mismo Jesucristo declaro

1 Alfonso Ropero, Gran diccionario enciclopédico de la biblia. (Barcelona, España: Editorial Clie, 2013) ,1965.

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que nunca perdería a ninguna de sus ovejas, ni siquiera una. “yo les doy vida eterna y no perecerán Jamás, ni nadie las arrebatara de mi mano”, es una certeza profunda y confiable: “mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Jn. 10:28,29), Dios es omnipotente, tiene un poder absoluto e ilimitado y demostró su amor al mundo enviando a su hijo unigénito, a morir por los pecados de su pueblo, y todo aquel que crea absolutamente en esta verdad, heredara la vida eterna y no tendrá condenación. (Jn. 3:16,36; 5:24; 6:39).

Aun así todo creyente debe saber que aunque Dios los preserva por su gracia, debe perseverar hasta el fin en su santificación, ya que el hombre es incapaz por sí mismo de hacer el bien porque ama demasiado el mal y tiende a pecar, pero el que es nacido de Dios no practica el pecado, el Apóstol Juan lo confirma “todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar porque es nacido de Dios”. (1 Jn. 3:9). Todo el que es nacido de nuevo, empezara su santificación en obediencia, alimentándose de la palabra y viviendo una vida de humildad, eso sí dependiendo del Espíritu Santo de Dios. También la escritura asegura que es por su poder que Dios los protege “mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. O sea que los creyentes deben estar seguros al confiar en Cristo porque obtendrán el galardón de la salvación: “el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” (1P. 1:5,9).

B. Segundo párrafo: Que la causa de la certeza de esa perseverancia, no depende de la voluntad de los santos, sino de la inmutabilidad del decreto de

elección, del pacto eterno de gracia, de los méritos e intercesión de Cristo y el poder preservador del Espíritu Santo.

Lo que quiere decir la confección en primer lugar, es que la certeza de la perseverancia, no depende del creyente, sino solamente de la voluntad de Dios, ya que decreto inmutablemente desde el principio que son suyos y los ha escogido para ser salvados en su hijo Jesucristo. Ese decreto no cambia, es para siempre. “el Señor conoce a los suyos”. (2 Ti. 2:18,19). Esto significa más claramente, que Dios escogió a algunos desde la eternidad para ser salvos y determina con certeza que sus elegidos irán al cielo.

En segundo lugar ese decreto de elección fluye del amor libre e inmutable de Dios Padre, esto quiere decir que el amor de Dios es eterno, no cambia, es inmutable es leal, y los más sorprendente es que no se basa en ningún mérito o justicia prevista en los humanos, simplemente Dios trabaja en ellos, crea la fe en las personas, las lleva al arrepentimiento y nunca los suelta de su mano. En las Escrituras se encuentra esta sorprendente y soberana gracia: en Jer. 31:3 “con amor eterno te he amado; por eso te prolongue mi misericordia”, donde Dios ama a su pueblo a pesar de que eran pecadores. Este amor firme también lo traduce Pablo en Romanos 8:29 donde dice que aquellos que Dios conoció antes, los amo de antemano, los ha predestinado al cielo, los ha justificado y glorificado, su amor es inquebrantable, y no importa cuanto lo defrauden o caigan en pecado, Él no los soltara de su mano, y esto es, según la CFW, el amor inmutable de Dios. (Rom. 5:8).

En tercer lugar, la confesión afirma que esa perseverancia de los santos depende de la eficacia del mérito y de la intercesión de Jesucristo. En otras palabras, la permanencia de los santos de la fe cristiana se basa en el sacrificio única de Cristo, quien murió y llevo sobre si todos los pecados de su pueblo, tanto los pasados, presentes y futuros, entonces ese pueblo no puede ir al infierno ya que El recibió el castigo a fin de que sus elegidos reciban la promesa de la herencia eterna. (Heb 13: 20, 21; 9:12 15).

Aparte de la obra de Dios y de su hijo, también el creyente cuenta con el Espíritu Santo, que es la garantía que el creyente no se perderá y que lo ayuda a perseverar hasta el fin. Ya que los consagra para Dios, los instruye y evita que los elegidos practiquen el pecado (1Jn. 3:9), (Jn. 14:16, 17).

C. Tercer párrafo: Que sin embargo, el creyente verdadero pude caer en pecados graves por algún tiempo, por lo cual atraerán el desagrado de Dios y contristaran a su Espíritu Santo. Ejemplo de esta verdad, se ve a lo largo de las escrituras tanto en el AT, el rey David que era obediente, temeroso y fiel servidor de Dios, cae en tentación que lo lleva al adulterio, la mentira y al asesinato. Sin embargo, es amonestado por el profeta Natán, se arrepiente de su pecado y aunque pago las consecuencias fue restaurado por Dios; en el NT, es la historia de Pedro, que niega a Jesus tres veces, sin embargo es restaurado y se convierte en uno de los discípulos más importantes de la humanidad. Pablo enseña que a pesar de estos retrocesos el pecado no se “enseñoreara de vosotros” (Rom. 6:14).

Sin embargo hay que tener en cuenta, que hay personas que profesan ser cristianas, pero que realmente nunca lo fueron (2Tim. 3:5), que aparecen como

ángeles de luz, pero son del diablo (2 Cor. 11:14), que predican el evangelio pero están perdidos, como en el caso de Judas. Ante esto Jesus responde “nunca os conocí; apartados de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:23). Por tanto, los cristianos genuinos, no deben descuidar los medios de gracia para no caer en las tentaciones del mundo y de satanás.

II. Argumentos en contra de la doctrina.
Según Archibal Alexander en su libro, comentarios de la CFW, habla

acerca de los arminianos que sostienen: que Dios elige personas para la vida eterna y que estos la reciben voluntariamente; que Cristo murió por la salvación de todos los hombres, no de algunos; que todos los hombres disfrutan de las mismas influencias del Espíritu Santo, solo que los regenerados cooperan con la gracia y los no regenerados la resisten. La iglesia romanista declara en sus confecciones que, el hombre justificado no pude caer de la gracia, pero si cae y peca es que verdaderamente nunca fue justificado y que es maldito2.

Estas declaraciones han sido refutadas con los argumentos expuestos anteriormente en la CFW y sustentadas con las Sagradas Escrituras, donde Dios revela el propósito de su gracia, donde cada creyente persevere en su fe y obediencia hasta la muerte, y por tanto nunca caerá de la gracia y nunca lo soltara de su mano. Edwin Palmer en su libro doctrinas claves da una descripción sencilla y breve de la perseverancia de los santos: “una vez salvo siempre salvo. Es uno

2 Archibal Alexander Hodge, Comentario de la confesión de fe de Westminster (Terrassa Barcelona, Editorial Clie, 1987), 214

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de los pensamientos más grandiosos de la Biblia: una vez que uno haya creído no se puede perder, nunca ira al infierno. Cristo será siempre su salvador3”.

En conclusión, se puede deducir que, después de que un creyente obtiene la salvación, no la pierde. Dios por su gracia hace que el Cristiano persevere voluntariamente, el coloca tanto el “hacer como el querer por su buena voluntad” (Fil. 2:13). Cuando Dios predestina a alguien, lo predestina a la santidad, no al pecado. Un cristiano genuino nunca practica el pecado, aunque si pueden retroceder temporalmente y caer en él, pero son restaurados por medio del arrepentimiento y fe por el Espíritu Santo de Dios. Hay personas que se hacen llamar cristianos, pero nunca lo fueron realmente, son hipócritas. Dios disciplina al creyente con el fin de restaurarlo y preservarlo y demuestra su amor incondicional, ya que envió a su único hijo Jesucristo, a cargar con todos los pecados de sus elegidos y salvarlos de una condenación eterna.

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3 Edwin H. Palmer, Doctrinas Claves manual de estudio, 2a. ed. (Carlisle, Pennsylvania: El Estandarte de la Verdad 1997) , 53

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Bibliografía

Dixhoorn. Chad Van, La fe que confesamos una guía de estudio a la confesión de fe de Westminster. Trad Timoteo Sazo Edinburgh: El estandarte de la verdad, 2016.

Hodge, Archibal Alexander. Comentario de la confesión de fe de Westminster. Terrassa Barcelona: Editorial Clie, 1987.

Palmer. Edwin H, Doctrinas Claves manual de estudio, 2a. ed. Carlisle, Pennsylvania: El Estandarte de la Verdad, 1997.

Ropero. Alfonso, Gran diccionario enciclopédico de la biblia. Barcelona, España: Editorial Clie, 2013.