“De “Mejores amigos” a novios sin titulo: Las amistades con el sexo opuesto pueden convertirse en un gran pecado” Por el Hno. Samuel Montoya Gallo

Posted on abril 10, 2023

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Salmo 121

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre."

Bible Verse of the Day

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Exemple

“De “Mejores amigos” a novios sin titulo: Las amistades con el sexo opuesto pueden convertirse en un gran pecado” Por el Hno. Samuel Montoya Gallo

De “Mejores amigos” a novios sin título: Las amistades con el sexo opuesto pueden convertrse en un gran pecado

Introducción: En este ensayo exploro las mentiras que se creen en medio de estas “amistades” con el sexo opuesto, junto con las verdades bíblicas y prácticas que están detrás de estas relaciones. A través de mi experiencia personal expongo las consecuencias del pecado y demuestro cómo la gracia de Dios puede intervenir para ayudarnos a salir de estas situaciones. La profundización en este tema es producto de una reflexión aplicada a los jóvenes sobre el matrimonio expuesto en los párrafos 2 y 3 del capítulo 24 de la confesión de fe de Westminster.

Una amistad cercana con el sexo opuesto se torna rápidamente en un noviazgo sin título

Desde pequeño siempre quise tener una relación romántica como la de mis padres. En la adolescencia conocí a varias chicas con las que tenía mucho en común, pero no llegué a tener un noviazgo con ninguna. Por providencia divina, me mudé a otra ciudad y allí conocí a una chica impía. A pesar de haber sido un “cristiano” durante toda mi vida, estaba cansado de mi fe en ese momento. Comencé un noviazgo a escondidas con ella y descubrí cómo se sentía tener una relación romántica. Por la gracia del Señor, no llegamos demasiado lejos antes de que mis padres me ayudaran a volver al camino.

Más tarde conocí a la hija del pastor, la chica más hermosa y dulce que he visto en toda mi vida. Comenzamos una amistad que se fue haciendo más íntima y que, a pesar de que sabía que algo no estaba bien, no pude terminar. Afortunadamente, la providencia divina intervino de nuevo cuando tuve que mudarme a la capital y, aunque algunos kilómetros nos distanciaban, la relación se tornó más romántica por WhatsApp. Finalmente, el Espíritu Santo usó una conversación sobre sentimientos y romance con un hermano en la fe para hacerme entender el pecado en el que estaba. Sabía que estaba matando mi relación con Dios y buscaba llenar el vacío de mi corazón con una relación que ni siquiera era oficial. 

Algunas mentiras que creemos en medio de estas relaciones

Creer que la felicidad solo puede obtenerse desobedeciendo a Dios. Satanás nos vende la mentira de que solo podemos obtener felicidad despreciando el diseño de Dios para nuestras vidas. Quería hacer las cosas a mi modo, actuando impíamente sin considerar lo que Dios tenía para decir con respecto a las relaciones y los sentimientos; los cuales no son pecado si se desarrollan dentro del tiempo y diseño divino.

Creer que podemos jugar con las brasas de la tentación sin quemarnos con el pecado. Cuando estamos enamorados, podemos actuar como necios y creer que tenemos la razón en todo. Sin embargo la verdad es que no podemos sostener una amistad cercana con alguien del sexo opuesto sin que nuestro corazón arda en pasión tarde que temprano. El pecado es evidente en medio de estas relaciones y nuestros pensamientos nos llevan a imaginar diversos escenarios con nuestra enamorada. Aunque pensemos que lo haremos cuando nos casemos, Jesús dijo que ya hemos pecado en nuestro corazón (Mt. 5:28). Como dice el proverbio, no podemos tomar fuego en nuestro seno sin quemarnos (Pr. 6:27).

Crees que eres Dios y que tienes todo bajo control. Tenía un plan perfecto: mantener una relación cercana con ella mientras estaba en aquella ciudad, volver a la capital para estudiar, trabajar y cumplir la edad necesaria, regresar por ella y casarnos. Creía firmemente que ella sería mi esposa, aunque sabía que los factores externos podían intervenir en nuestros planes (debo confesar que no pierdo la esperanza de que tal vez, si es la voluntad del Señor, pueda serlo). Pero no somos Dios, solo Él sabe quién será nuestra esposa y cuándo será nuestro matrimonio. Podría suceder que, por alguna razón, no podamos casarnos cuando queremos o incluso muramos antes. El enamoramiento encaprichado y alimentado nos hace creer que tenemos el control de todo, pero en realidad solo somos orgullosos que nos rehusamos a escuchar los consejos, sabemos que debemos cambiar, pero nos rehusamos con todas nuestras fuerzas a hacerlo.

Creer que porque no hay besos no hay pecado. Creemos la mentira de que no pecamos si no intercambiamos besos, caricias o relaciones sexuales. Pero la Palabra del Señor dice que el que sabe hacer lo bueno y no lo hace peca (Stg. 4:17). Además, confundimos el enamoramiento con el verdadero amor de acuerdo a las escrituras (1 Cor. 13). En realidad, ese amor que sentimos es un amor por nosotros mismos y nuestra necesidad de llenar el vacío de nuestro corazón.

Este amor propio nos lleva a sentir celos hacia cualquier persona que se relacione con nuestra enamorada y a querer tener la preeminencia sobre ella. Es grave que, por seguir nuestras emociones, podemos llevar a otra persona a pecar y ser piedra de tropiezo para quienes son más débiles en su fe (Mt. 18:6). La cultura del mundo ha normalizado las “amistades” cercanas con el sexo opuesto, y muchos jóvenes adoptan el térmido de “mejor amiga” como una forma de tener una relación de noviazgo disfrazada. La intimidad que se desarrolla en estas relaciones es profunda y peligrosa, puede generar los mismos sentimientos que un beso en el corazón de un adolecente.

Cómo dice Mathew Henry en su comentario respecto a jugar con el pecado: “El camino de este pecado es cuesta abajo, y los que se aventuran en las tentaciones a él difícilmente escapan del pecado mismo… Es un pozo profundo, en cuyo borde es una locura aventurarse”.[1]

Creer que somos lo suficientemente maduros para mantener una relación de noviazgo a pesar de no poder casarte a corto plazo. Solía pensar que estaba lo suficientemente maduro como para tener una relación seria con miras al matrimonio, pero me di cuenta de que estaba equivocado. Creía que solo necesitaba dinero y la edad para casarme, pero no podía sostenerme a mí mismo, ni siquiera mantener una relación saludable con Dios. Admito que no era capaz de ejercer dominio propio en medio de mi soltería, y era un falto de carácter. Generaba inestabilidad en la relación, no era valiente para hacer lo correcto ante el Señor. Si no tenía la hombría y madurez para tomar decisiones que agradaran a Dios, ¿cómo podría liderar un hogar y proteger el corazón de una esposa?

Las verdades que destruyeron estas mentiras.

Hay verdadero gozo y bienaventuranza en la obediencia. En mi corta vida, he experimentado la alegría y bendición de obedecer y seguir el diseño de Dios según su Palabra. Aunque no siempre es fácil, el Espíritu de Dios nos da la fuerza y alegría para hacerlo. Me gusta la propuesta de John Piper de vivir un cristianismo hedonista, ya que Dios es más glorificado en nosotros cuando más satisfechos estamos en Él.[2] Como el salmista, Dios es nuestra suficiencia y no necesitamos nada más para ser felices (Sal. 16). Mientras leía “Soltero por Ahora” de Marshal Segal, me cautivó una frase que me ha dado esperanza: “En cada paso de tu búsqueda del matrimonio, mira a Dios. Solo en Él hay esperanza de encontrar la verdadera felicidad. Él es el autor de toda historia de amor entre dos creyentes”.[3]

Debes huir de la tentación y las pasiones juveniles. En este tema, es importante tener en cuenta la advertencia de Juan Calvino: “Pero evita las cuestiones necias y poco instructivas”.[4] Calvino llama necias a estas cuestiones porque no nos llevan a crecer en la fe y no contribuyen en nada a la piedad, por más agudeza y satisfacción que demuestren.

Como jóvenes, somos vulnerables a pesar de nuestra sensación de invencibilidad. Por lo tanto, no debemos tomar a la ligera la ordenanza del Señor de huir de la tentación. Debemos seguir el ejemplo de José y Timoteo, huyendo de las pasiones juveniles y ejercitándonos en la piedad diariamente como atletas de alto rendimiento para alcanzar la corona de gran precio. No debemos arriesgar la bendición que Dios nos promete y puede darnos en el momento apropiado, dentro del matrimonio si es Su voluntad. No vale la pena arriesgar toda Su bendición por unos segundos de placer fugaz.

No somos Dios y nada está realmente bajo nuestro control. Aunque al principio fue difícil aceptar que no sabía con quién ni cuándo me casaría, ahora encuentro aliento en la verdad de que hay muchos factores fuera de mi control que sólo dependen de la mano soberana de Dios. Esta verdad me enseña a descansar en Él y abandonarme a Su voluntad. Dios ya sabe quién será mi pareja y cuándo ocurrirá, así que no debo preocuparme. Confío en que Él cuidará de mí como ha hecho hasta ahora y seguirá haciendo hasta que lo vea cara a cara. Como el Ps. John Piper dijo en un devocional, estamos agradecidos por la gracia que Dios ha mostrado hasta ahora y podemos confiar en Su gracia futura para sostenernos hasta el fin.[5]

Guarda lo que es de tu esposa para tu esposa. “Cualquier mujer que no sea tu esposa, no es tu esposa”.[6] Aunque en mi mente ya lo era, no vivíamos juntos, no teníamos contacto físico, y otras cosas propias del matrimonio. Sin embargo, experimentamos mucha intimidad que solo es apropiada bíblicamente dentro del contexto del matrimonio.A pesar de que ella no era mi esposa, le entregaba mi corazón, mis “Te amo”, todo mi afecto y romance, confiando solo en la posibilidad de que se casara conmigo. Lamentablemente, hemos menospreciado el diseño de Dios para el matrimonio y lo hemos convertido en algo barato.

Es una Inmadurez creer que estamos listos sin estarlo. Como varones, es nuestra responsabilidad entender el rol de liderazgo bíblico que un esposo debe ejercer en su hogar, representando el gobierno de Cristo sobre su iglesia. Debemos ser capaces de proveer para nosotros mismos y para nuestra futura esposa, tener madurez teológica para corregir errores y enseñar el verdadero significado de las Escrituras, y guardar nuestra santidad. Si no entendemos el significado del matrimonio y nuestro rol en él, si no podemos cuidarnos a nosotros mismos y somos bebés espirituales, o si vivimos en pecado, entonces no estamos listos para casarnos. Todavía tengo mucho que aprender y crecer, pero confío en la ayuda del Espíritu Santo y de mi iglesia local para saber cuándo estaré listo para el matrimonio, si es la voluntad de Dios.

En Búsqueda de restauración

Aunque nuestro pecado es grave, contamos con un abogado ante el Padre y la gran esperanza de la redención por el precio que Cristo pagó en la cruz. A veces, pensamos que el evangelio no es para nosotros, que hemos hecho tanto mal que no podemos ser perdonados, negando así la inmensa gracia de Dios que envió a su Hijo para que todo aquel que crea en Él sea perdonado. 

Como creyentes, Dios no nos permite vivir en el pecado, sino que nos corrige y nos guía hacia el camino correcto. Debemos arrepentirnos ante el Señor y buscar ayuda en la iglesia local, donde podemos encontrar exposición fiel a la Palabra de Dios, hermanos con experiencia, pastores y ancianos sabios que nos aman y desean lo mejor para nosotros. Al buscar ayuda, debemos tener cuidado de buscar consejos que se alineen con la Palabra de Dios y no con nuestros deseos.

Debemos renunciar a lo que nos aleja de Dios y apoyarnos en nuestra iglesia local para superar las pruebas que se nos presentan. Debemos permitir que el dolor sea un potenciador para nuestra relación con Dios y recordar que todo sacrificio que hacemos por causa de Cristo no es en vano.

Conclusión: Las relaciones románticas deben ser guiadas por la voluntad de Dios y no por nuestras pasiones, siendo la felicidad y la plenitud sólo encontradas en Cristo, no en ninguna otra persona. Mantener una amistad cercana con el sexo opuesto sin caer en la tentación es un engaño peligroso al que no debemos dar cabída. No podemos controlar todos los aspectos de nuestras relaciones amorosas, por lo que debemos confiar en la providencia divina y buscar la guía de Dios. Debemos buscar llenar nuestro corazón con la Palabra de Dios y permitir que Él dirija nuestras relaciones románticas. La verdadera satisfacción solo se encuentra en Él, por lo que nuestra prioridad debe ser siempre agradar a Dios y confiar en Su plan perfecto para nuestras vidas.

BIBLIOGRAFÍA

Calvino Juan, “Calvin’s Commentary on the Bible.” StudyLight.org. https://www.studylight.org/commentaries/eng/cal/2-timothy-2.html. Último acceso 23 de febrero 2023.

Henry Matthew. “Henry’s Complete Commentary on the Bible.” StudyLight.org. https://www.studylight.org/commentaries/eng/mhm/proverbs-6.html. Último acceso 23 de febrero 2023.

Piper John. “Grace for the New Year.” desiringGod. https://www.desiringgod.org/articles/grace-for-the-new-year. Último acceso 23 de febrero 2023.

 Piper John. “God Is Most Glorified in Us When We Are Most Satisfied in Him.” desiringGod. https://www.desiringgod.org/messages/god-is-most-glorified-in-us-when-we-are-most-satisfied-in-him#full-audio. Último acceso 23 de febrero 2023.

Segal Marshall. Soltero por ahora. Wheaton, Illinois: Poiema, 2018.


[1] Matthew Henry, “Henry’s Complete Commentary on the Bible,” StudyLight.org, https://www.studylight.org/commentaries/eng/mhm/proverbs-6.html, último acceso 23 de febrero 2023.

[2] John Piper, “God Is Most Glorified in Us When We Are Most Satisfied in Him,” desiringGod,https://www.desiringgod.org/messages/god-is-most-glorified-in-us-when-we-are-most-satisfied-in-him#full-audio, último acceso 23 de febrero 2023.

[3] Marshall Segal, Soltero por ahora, (Wheaton, Illinois: Poiema, 2018), 142.

[4] Juan Calvino, “Calvin’s Commentary on the Bible,” StudyLight.org, https://www.studylight.org/commentaries/eng/cal/2-timothy-2.html, último acceso 23 de febrero 2023.

[5] John Piper, “Grace for the New Year,” desiringGodhttps://www.desiringgod.org/articles/grace-for-the-new-year, último acceso 23 de febrero 2023.

[6] Segal, Soltero por ahora, 187.